
Dejar que los niños crezcan sin límites como en el “país del nunca jamás” de Peter Pan, trae problemas y... muchos. Los niños necesitan límites tanto como amor.
Si un niño no entiende que hay límites para su conducta puede hacerse daño tanto a sí mismo, como a los demás. Se puede hacer daño físico ya que no entiende “que por allí no se corre” o sea porque los demás ya no quieren jugar con él. Puede dañar a otros tanto física como mentalmente porque no sabe que “eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca”.
Dentro de las opciones que nosotros disponemos los niños pueden elegir. Es decir: una niña pequeña no puede elegir entre todos los zapatos que tiene en la gaveta, sino que entre los dos o tres pares que los grandes elijan, ella puede elegir el que más le gusta. Eso es darle además de límites, cuidado y criterio. Los padres son siempre los que dirigen y llevan el hilo conductor.
Cómo poner límites:
1-. Lo primero que hay que entender es que los chicos entienden mejor las consecuencias que las razones.
2-. Lo ideal es proporcionar consecuencias inmediatas al buen o mal comportamiento, no esperar.
3-. Tener reglas claras y consistentes
Dar límites también es amar, enseña a manejarse en la vida y los protege de frustraciones futuras.
(Artículo seleccionado de Yocrezco.com)
Para saber más Libro: El no también ayuda crecer
HOla Yolanda, vengo de los premios Espiral a ver tu blog, y me ha parecido estupendo, muy primaveral y con buenos recursos. Te felicito y desde ya te sigo. Un beso y nos leemos, vale?
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